Colombia: entre la peste, el consumismo y la violencia

Al Estado no le importan las barbaries que se cometen contra las mujeres y niñas abusadas y violentadas en el país, lo único que le importa es que no se manche el nombre de las instituciones.

Colombia: entre la peste, el consumismo y la violencia

Columnista:

Ancízar Villada Vergara

 

Colombia ha sido el nuevo foco de la prensa internacional, y no por buenas razones. En primer lugar, el llamado “Covid-Friday”, como se le denominó al primer Día sin IVA decretado por el Gobierno del presidente Duque, generó burlas tanto por parte de medios gringos, como rusos, quienes observaban cómo muchos colombianos se aglomeraban y corrían como zombis entrando a los grandes establecimientos comerciales con tal de comprar sus productos sin el 19 % del Impuesto al Valor Agregado.  

Cabe señalar que Colombia no ha sido el único país con grandes aglomeraciones causadas por Gobiernos irresponsables, en los países supuestamente “civilizados”, tanto en Europa como en Estados Unidos, se han visto imágenes similares de ciudadanos consumidores compulsivos de las ofertas de un capitalismo enfermo y apocalíptico.

Entre tanto, los alcaldes locales de las principales ciudades del país fueron cómplices ante esta situación, a pesar de que en las grandes ciudades era predecible, dichos mandatarios fueron permisivos para que ese día se llevara a cabo. En este acontecimiento bochornoso dijeron ante la opinión pública comentarios como: salir a comprar electrodomésticos fabricados en China y Corea del Sur es “hacer patria”. Otras de sus actuaciones fueron poner el Himno Nacional apenas se abrían los establecimientos comerciales a primera hora de la mañana, o simplemente quejarse por redes sociales de lo que acontecía a lo largo del día. 

Cuando el daño estaba hecho, los alcaldes locales salieron a rasgarse las vestiduras, a tratar a los ciudadanos de indisciplinados por salir a comprar masivamente productos sin IVA en plena pandemia, sin embargo, tanto el Gobierno Nacional como ellos fueron permisivos y cómplices de que esta situación se llevara a cabo.

Colombia ya superó los 100 000 casos de coronavirus, ese bicho, esa peste que nos ha cambiado la vida a todos, se ha llevado la atención de la opinión pública mundial. Parece que los medios masivos de comunicación han olvidado las profundas desigualdades y comportamientos violentos que vienen de años acumulados en el país.

Los estudiantes de educación básica-media de las zonas rurales no tienen los recursos tecnológicos para estudiar, al igual que muchos de los estudiantes de educación superior pública y privada. La violencia intrafamiliar ha subido en medio del aislamiento, la violencia y asesinato contra las mujeres tampoco cesa.

De nuevo Colombia es el foco de la prensa internacional, esta vez, por la violación de una niña indígena Embera-Chamí por parte de siete miembros del Ejército Nacional; la impunidad parece mantenerse presente, puesto que estos hombres solamente fueron separados de sus cargos en el Ejército y continúan aislados en un cuartel militar.

Al parecer, al Estado colombiano no le importan las barbaries que se cometen contra las mujeres y niñas abusadas y violentadas en el país, lo único que le importa es que no se manche el nombre de las instituciones. Y es que los abusos de algunos de los miembros de la Fuerza Pública son sistemáticos, el asesinato, las violaciones y el abuso de la fuerza son constantes, es urgente capacitar a los integrantes de la Policía y el Ejército en materia de derechos humanos, de lo contrario, seguirán ocurriendo estos crímenes contra la humanidad de los ciudadanos que constitucionalmente deben defender.

Los ciudadanos tenemos que rodear a nuestros pueblos originarios y a los líderes sociales, en los últimos días se dio a conocer otro caso de violación a una menor indígena de la comunidad Nukak Makú en el Guaviare, ocurrido durante el año 2019 por parte de otros miembros de la Fuerza Pública.

En medio de la peste, continúa la guerra, y la violencia permanece normalizada por gran parte de la sociedad civil, este año 140 líderes sociales han sido asesinados y 25 firmantes del Acuerdo de Paz han sufrido el mismo destino. Entre la peste, el consumismo y la violencia, Colombia sobrevive a la pandemia. 

 

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Autor: Ancízar Villada Vergara

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